Esta mañana me levanté temprano. El antiguo reloj marcaba las 8, y a pesar de que tenía las persianas totalmente levantadas, el sol apenas iluminaba la estancia. Como no tenía otra cosa que hacer, bajé las escaleras, entré en el salón, me senté en un sillón y me puse a pensar. No tardé en dormirme de nuevo, y tuve un sueño muy extraño.
En él todo parecía antiguo, en blanco y negro y aparecía una sola habitación. Esta no era muy grande y estaba poco amueblada, tenía dos grandes ventanales colocados a mis dos lados, y en estos a su vez había colgadas delicadas cortinas blancas, que parecían hechas de porcelana. Pero todo eso no importaba, porque no podía apartar la vista de lo que de verdad destacaba de allí: un hermoso piano colocado en el centro de la sala, y que estaba iluminado por un rayo de luz de luna que entraba por la ventana. Medité unos momentos si acercarme, pero no pude resistir la tentación y corrí hasta él. Lo acaricié como su fuera mi objeto más preciado y escogí de entre todas las partituras una , la que más me llamó la atención: Moonlight Sonata. La había escuchado un millón de veces, y nunca me cansaré de hacerlo. Es una composición bella, que me encanta.
Después de mirar esta partitura durante unos segundos, volví a la realidad, y me senté en la silla. Y me puse a tocar sueltamente, como si fuera una pianista profesional. A partir de ese momento sólo existía eso, las notas que tocaba con su correspondiente sonido, todo permanecía quieto y ningún otro ruido me interrumpía. Tan concentraba estaba, que no me dí cuenta de que la habitación estaba oscureciendo...
Y entonces me desperté, un poco aturdida. Y al abrir los ojos no pude evitar sentirme asombrada. De alguna forma ahora estaba sentada en otro sillón, y delante mía tenía mi teclado, que estaba encendido. Y en él, una rosa roja ocupaba el centro.
La verdad es que ha sido algo muy extraño... yo creo que aún con lo de la rosa estaba soñando, porque es muy raro... a menos que fuese sonámbula y alla salido al jardín con mi perra para hacer de jardinera... aunque lo del teclado es verdad.
